BEAUTY ON HOJADEROUTE

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El artista italiano Rino Stefano Tagliafero juega en su proyecto ‘Beauty’ a ser dios e insuflar instantes de vida a los protagonistas de obras clásicas. El resultado es un viaje onírico y de gran belleza por las etapas de la existencia, ¿te animas a hacerlo?

Rino Stefano Tagliafero, un joven vídeo-artista italiano, comenzó hace años a recopilar, sin ningún fin aparente, imágenes de cuadros clásicos que le atraían. Su colección iba extendiéndose, hasta que el pasado julio, mientras revisaba las obras de Caravaggio y Bouguereau, pensó: ¿y si realmente se movieran?

Seis meses después surgía el proyecto “Beauty”, un vídeo-ensayo en el que la vida y la belleza son las protagonistas gracias a las pinturas de 115 artistas que van desde el renacimiento al simbolismo, pasando por el manierismo, el paisajismo, el romanticismo o el necoclasicismo.”’Beauty’ quiere ser un tributo a la belleza que en el arte encuentra su máxima expresión”, explica Tagliafero aHojadeRouter.com. “La idea surge de la necesidad de organizar todas las emociones que cada persona experimenta”.

La obra es, por tanto, un viaje que discurre por lo enternecedor del nacimiento…

Sin embargo, se tocan también otros temas como la sexualidad, la violencia o la imaginación. “Elegí aquellas obras maestras que mejor representaban las emociones humanas”, asegura el artista.

INSUFLAR VIDA

El ensayo va más allá de ser una mera recopilación de cuadros y Tagliafero juega a ser dios, confiriendo un instante de vida a esos personajes que encerraban un movimiento latente. El resultado, son secuencias oníricas de enorme atractivo.

“A la belleza le acechan siempre las nubes del destino y el tiempo devorador.

A la belleza le acechan siempre las nubes del destino y el tiempo devorador.

La belleza es cantada, representada y descrita desde la antigüedad como un fugaz momento de felicidad. Pero en esas imágenes la historia del arte nos ha dejado un movimiento congelado, que hoy se puede revitalizar gracias al fuego de las inventivas digitales “, escribe el artista Giuliano Carli en la presentación de la obra.

De este modo, gracias a técnicas digitales, Tagliafero llega allá donde el pintor, en el fondo, hubiese querido llegar, más allá de la pincelada, de la insinuación del movimiento. “Para realizar Beauty he necesitado procesar las imágenes a través de Photoshop, recortando los personajes y reconstuyendo las partes escondidas”, apunta el autor. “Posteriormente, con After Effects, he dado vida a los protagonistas y finalmente, el trabajo ha pasado por las manos del compositor Enrico Ascoli, que se ha ocupado de la música”.

No obstante, Tagliafero asegura que todo ese trabajo digital no es, hoy por hoy, más que un recurso más con el que el cualquier artista cuenta a su disposición. “La tecnología en un instrumento como cualquier otro, pero hay muchísimos más, útiles e interesantes”, apunta.

MOVIENDO A LOS MITOS

El respeto que provocaban en el joven las obras de sus artistas más admirados como Caravaggio y Bougereau le llevaron a pensar una y mil veces de qué manera se podían mover esas piezas icónicas del arte. “Me he esforzado mucho para no exagerar los movimientos y correr el riesgo de maltratar las obras. Por ello, he tratado de conferir a los personajes gestos simples y esenciales”.

Así, esos impulsos vitales de los que dota Tagliafero a los protagnistas son muy sutiles: una caricia, una prenda que cae, un parpadeo, el esbozo de una sonrisa… “Trabajar de cerca con estas obras maestras me creaba mucho respeto, pero ha sido también muy estimulante, emocionante y agradable”, reconoce.

Y sólo me queda pedirte una cosa: lee los versos del Soneto de Amor XIX, de W. Shakespeare,  con los que comienza la obra:

Mella, Tiempo voraz, del león las garras,
deja a la tierra devorar sus brotes,
arranca al tigre su colmillo agudo,
quema al añoso fénix en su sangre.
Mientras huyes con pies alados, Tiempo,
da vida a la estación, triste o alegre,
y haz lo que quieras, marchitando al mundo
Pero un crimen odioso te prohíbo:
no cinceles la frente de mi amor,
ni la dibujes con tu pluma antigua;
permite que tu senda sìga, intacto,
ideal sempiterno de hermosura.
O afréntalo si quieres, Tiempo viejo:
mi amor será en mis versos siempre joven.

Y ahora expande la ventana del vídeo, sube los altavoces de tu ordenador y déjate llevar durante casi diez minutos por ese viaje que, tal y como relata Carli, es “una inspiración que devuelve el sentido de caducidad y de brevedad existencial, que el autor interpreta con la  dignidad trágica de una mirada desencantada, capaz de coger el sentido profundo de una imagen”.

Thanks to: Laura Albor
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